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Edición 8 • 22 al 28 de febrero de 2009
Hoy es lunes, 6 de febrero de 2012

Ha llegado el tiempo cuaresmal

Una devota ancianita del altureño pueblo de Orocovis, me contaba en una ocasión, en que la visité en el barrio Botijas, sobre cómo se celebraba la Santa Cuaresma de antaño y su significado, según la narraba el sacerdote del pueblo. Nos llamó la atención, una breve cuarteta en verso que hacía alusión a ésta época del año. Así lo expresaba: “Son cuarenta días/de pensar orando, del Miércoles de Ceniza/hasta el Jueves Santo”. Dejando el mensaje de que esos cuarenta días son para pensar, orar, reflexionar, meditar, hacer penitencias. [ver más]


Qué es la Cuaresma

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios. [ver más]

El hábito distingue al monje

La vestimenta es útil y necesaria para especificar la interioridad y la personalidad de un individuo. El color, el diseño, la tela, tienen su lenguaje y contribuyen a crear un mundo policromático y sutil. Cada persona, según su formación integral, escoge su atuendo y no se excede en las peripecias de la moda. Su cuerpo no se restringe a un pedazo de tela sobre la piel, sino a una vestimenta de la espiritualidad que todo lo permea. Vestir elegantemente incluye una perspectiva social, un deseo de estar acordes con el resto de los mortales. Sobre la alta costura, está la baja. [ver más]

Descomposición moral

Por todas partes se oye el grito de la crisis económica, que se ha convertido en un otro yo de preocupaciones y miserias. Esa enfermedad tiene postrado a muchos que se resignan al diagnostico universal. De ricos, con la euforia propia del dinero, se pasó a pobres en coloquio continuo con los temores universales. Los poderosos tienen el bolsillo en ascuas, y los pobres predicen el final de los sacos rotos y las abundancias en precariedad. [ver más]

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