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Dios Padre nos lo dio todo en su Hijo, Jesús
Estamos en los días de Navidad que nos recuerdan el amor sin igual que, tanto nuestro Padre celestial como su Hijo, Jesús, nos han demostrado y siguen demostrándonos. En fuerza de ese amor, el Padre pidió a su Hijo, el eterno Logos, que se dignara hacerse hombre y nos redimiera con su cruenta muerte de cruz. Y, libremente, Jesús aceptó la propuesta, habitó entre nosotros, y se convirtió no sólo en nuestro Salvador, sino también en Maestro, Camino, Verdad y Vida. [ver más] |


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Piel de Dios
El amor eterno se vacía en Emmanuel, que puso su casa entre nosotros. De las altas cúspides de la misericordia brotó un rostro, retrato de muchos hermanos que imploraban perdón y reconciliación. El pecado de Adán y Eva quedó confrontado con la lealtad sublime y surgió el pesebre en deleite de humildad y paz. Ese lugar santo irradia luz y constituye un trecho necesario para depurar la fe y acatar la voz de la pobreza que repite la verdad de siempre: Dios nunca nos abandona. Es urgente tocar la piel de Dios y hacer alianzas con el prójimo para que el misterio de la navidad redunde en un amén espontáneo y verdadero. [ver más]
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El Espíritu Santo y su acción en María
Todo el año es bueno para hacerlo, pero en estos días que preceden a la Navidad el cristiano es invitado a dirigir su pensamiento con frecuencia hacia cuatro personajes entrañables: el Espíritu Santo, que con su acción misteriosa, fecunda el seno de María; el Verbo eterno quien, con el nombre de Jesús de Nazaret, viene a salvarnos por puro amor; la Virgen María, que accede a ser su madre, incluso con peligro de su vida; y San José bendito quien, obediente a la voz del ángel, acoge a María como esposa en su casa, y accede a ser el padre putativo de Jesús y, consiguientemente, jefe de la Sagrada Familia. [ver más] |

Positivo reconocimiento al papel de los padres en la educación
Hasta los 8 años, los padres tienen la palabra. El reconocimiento de los padres como los primeros educadores de sus hijos es ahora política pública del Gobierno de Puerto Rico, según decreta la nueva ley número 93 del 2008. El estatuto se conoce como la Ley para el Desarrollo y la Implantación de la Política Pública para la Niñez en Edad Temprana. Para los efectos de la pieza, “niñez temprana” abarca desde el nacimiento hasta los ocho años de edad. [ver más] |